20 de noviembre de 2013

Comisarios, comisariado y comisariar hoy.

Una de las preguntas que más ha surgido en los últimos años, en parte a consecuencia de la crisis, es la que cuestiona la función del comisario y más en concreto su situación en el caso español.
Si bien en otros contextos y en otros países, especialmente los de influencia anglosajona, el rol del comisario ha estado siempre muy definido y delimitado frente a otras actividades, en España ha sido más bien un oficio encadenado a otros como el de crítico, artista…

La poca teorización que existe en nuestro contexto sobre esta cuestión nos sitúa en el punto actual, donde aún se discute el rol que cumple un comisario y qué cambios está sufriendo a causa de las nuevas formas de trabajar en la cultura.
No es hasta 2009 cuando se celebra uno de los primeros encuentros que pretende reflexionar sobre el comisariado y su oficio; estamos hablando de ‘Producir, Exponer, Interpretar (Estrategias y conflictos en la práctica curatorial)’, un encuentro nacional organizado desde MUSAC y Matadero, y dirigido por Tania Pardo y Manuela Villa. En este seminario participaban distintos agentes de la cultura que habían trabajado el comisariado ya fuera a través de una institución o bien de forma independiente. Entre los participantes estaban Iván López Munuera, Latitudes, Leire Vergara, Manuel Segade… 

 

 
En 2011
el programa “Los oficios de la cultura” dedicaba un especial a explicar qué era eso de ser comisario. Podéis verlo de nuevo aquí.

La cercanía temporal y el peculiar contexto que ha tenido la cultura en España son otros de los motivos que explican que el comisariado haya empezado a ser teorizado tan tardíamente y con intereses puntuales.
Y la pregunta es: ¿quién es un comisario?

Esta pequeña reflexión que hago aquí viene a colación por estar acudiendo al curso “Comisariando el presente. Teoría y práctica de la exposición de arte contemporáneo” que se celebra todos los sábados en La Casa Encendida.

En la última clase Tania Pardo nos explicaba su visión del comisariado, tal y como ella lo ha vivido en primera persona en los últimos años (recordemos que ha sido comisaria en MUSAC y responsable de Programación del espacio Laboratorio 987 entre 2005 y 2010, así como Directora de Proyectos de la Fundación Santander 2016, en 2009 y 2010, además de todos sus proyectos como comisaria independiente).

Algunas de las cosas que explicaba me parecen de lo más clarificadoras. Lo complicado de definir la figura del comisario se explica precisamente por esa tierra de nadie en la que se ha ido desarrollando (y adaptando) su actividad. Sin embargo, algunas frases pueden ayudarnos a entender mejor qué es un comisario, o al menos cómo lo entiende Tania Pardo, y que creo que encaja con lo que muchos ya pensábamos:

“El comisario no crea artistas, crea ideas”.
Fundamental entender que el comisario trabaja de tú a tú con el artista: se ha roto esa jerarquía que de alguna manera se había ido estableciendo en algunos comisarios “estrella”, y se busca ahora un trabajo real con las obras, no buscando crear artistas sino generando un discurso gracias a las piezas.

“Al buen comisario no se le ve en la exposición”.
Justamente de la mano de lo anterior. No se trata de que el comisario destaque por encima ni del artista ni de las obras. El artista es el protagonista, quien muestra su trabajo, siempre duro y concienzudo, y el comisario hace una apuesta por este trabajo, añadiéndole un valor al creer en lo que muestra, más allá de buscar los méritos propios.

Tania se declaraba admiradora de Harald Szeemann y hacía suya una sentencia del comisario para definir lo que ella siente: “Lo más importante de comisariar es hacerlo con entusiasmo y amor, un poco obsesivamente”.

“El comisario tiene que ser curioso, estar siempre atento a todo. Las ideas llegan a base de mirar. La función del comisario es ver, ver y ver”.
Al final es tan difícil definir la función del comisario como entender todo lo que tiene que hacer: concebir la idea, el espacio, planear, calcular, insistir, idear…pero sobre todo algo fundamental: ver. El comisario necesita estar mirando siempre, visitando estudios, conociendo los proyectos, hablando con los artistas. Más allá de la exposición que esté pensando, se trata de estar en contacto con lo que está ocurriendo, con los debates que se están generando, con los temas que interesan, con las nuevas formas de trabajar, con lo que los artistas crean…

“Ser galerista es muy complicado, es un trabajo duro, sobre todo en España. Hacen un trabajo increíble.”
Esta me parece una de las frases fundamentales de lo que Tania contó. También en mi opinión no se tiene suficientemente en cuenta el trabajo de los galeristas. Mucho más allá de la idea de un galerista que vende piezas de arte, hay espacios que apuestan todo por estos artistas, muestran sus trabajos, creen en los proyectos y se dejan la piel para que se conozcan las cosas de calidad que se están haciendo. El trabajo del galerista no es algo que vaya del glamour y la pose, es un trabajo de conciencia, de tener fe en las obras y puedo asegurar de primera mano que lo he visto: galeristas involucrados totalmente en lo que exponen porque creen en ello y quieren transmitir ese amor por las obras a los demás.“El comisariado es mucho más que hacer exposiciones”, como dice Rafael Doctor. Creo que la definición del comisario es algo que aún está haciéndose, que se reescribe a medida que se acerca a algo concreto; y en esta definición debemos entrar todos, aportar nuestra visión particular de lo que uno espera cuando ve una exposición, y si el comisario sabe o no transmitir la idea que subyace en las obras.

Yo he señalado aquí algunas de las frases de Tania este sábado, pero si quieres leer más, mira esta historia de tuits: