17 de abril de 2013

El Hiperrealismo se adueña del Museo Thyssen

Desde el pasado 22 de Marzo y hasta el 9 de Junio se puede visitar la exposición “Hiperrealismo 1967-2012” en el Museo Thyssen Bornemisza en Madrid.
Se trata de una exposición en plena la primavera que nos deleita con las obras de grandes nombres de este movimiento como Richard Estes, John Baeder, Robert Bechtle, Tom Blackwell, Chuck Close o Robert Cottingham.
Las diferentes salas de la exposición se organizan en torno a los distintos temas tratados en las piezas como bodegones, escenas en carretera, ciudades…
El movimiento hiperrealista, surgido en Estados Unidos a finales de los 60, tuvo su consagración en la Documenta de Kassel de 1972. Los artistas que formaban parte de esta corriente tomaban la fotografía como base para sus obras pero queriendo llegar más allá de la evidente relación con la foto.
Esto es algo que se ve muy bien cuando se visita esta exposición y nos fijamos en algunos detalles concretos. Las obras, que tienen en común ese gusto por la hiperrealidad, son sin embargo tratadas de distinta forma según el artista y el momento.

Guillermo Solana, director del museo, define al movimiento hiperrealista como la herencia herética del arte pop, y lo cierto es que los temas representados no distan mucho de aquellos escogidos por el pop como bares de carretera, ciudades luminosas, botes de kétchup, retratos femeninos, coches…sin faltar tampoco ciertos elementos visuales tomados del cómic. Se trata de la exultante vida americana mostrada a través de colores vivos que buscan acercarse lo más posible a la realidad.
Sin embargo, los distintos intereses de los artistas, aunque englobados dentro del mismo movimiento, son también patentes en esta exposición.

Resulta interesante que cuando se ven con detenimiento piezas como las de Bertrand Meniel (fotorrealista francés nacido en 1961), el realismo parece diluirse. En sus obras reproduce rincones de grandes ciudades como Nueva York o San Francisco y lo hace a través de escenas realizadas en alta definición, con gran detalle y precisión. Cada centímetro de la pintura está enfocado perfectamente. Podemos ver incluso los detalles más nimios de cada persona. Esto nos habla de la irrealidad del hiperrealismo: esta manera de ver la ciudad es ilusoria al ojo humano. Se trata de espacios urbanos casi ficticios, de fantasía, que a simple vista nos parecen normales pero que al fijarse en este exceso de detalle y artificiosidad nos invitan a pensar sobre la imposibilidad de ver la ciudad de esta manera.

Otras obras, como las de Anthony Brunelli (1968) retratan también escenarios urbanos distintos. Destacan las vistas del Arno a su paso por Pisa o los canales venecianos, que no podemos evitar que nos recuerden a las vistas de ciudades del vedutismo del siglo XVIII en Italia, a modo de fotorralismo avant la lettre.

  
Entre las piezas que más impactan están sin duda las de Peter Maier (1945), que centra su trabajo en el automóvil, algo que resulta especialmente interesante cuando sabemos que durante algunos años trabajó como diseñador gráfico para este sector, hecho que marcará de forma indiscutible su forma de trabajar el color. Lejos de los soportes tradicionales como la tabla o el lienzo, Meier utiliza una pintura especial para coches que aplica con aerógrafo sobre planchas de aluminio. Esto genera un resultado llamativo, con un matiz brillante y muy cercano al real, a modo de carrocería en soporte bidimensional. 

 
Esta exposición de “Hiperrealismo” es una muestra para ver y disfrutar con detenimiento y atención; es interesante si somos capaces de ver un poco más allá de lo evidente (la similitud con lo real) y aplicamos un criterio de rigor en el análisis de cada pieza, que como hemos visto representa en cada caso particular una forma distinta de ver la realidad.Como ocurría con el arte pop, y como herencia de este movimiento, lo más obvio de una obra no tiene por qué ser lo único que se quiere mostrar. Para no caer en un juicio fácil, es recomendable visitar esta exposición y ser capaces de leer entre líneas entre cada pieza expuesta.