8 de septiembre de 2014

Guillermo Peñalver: “Me gusta tratar las imágenes con mimo”.

Guillermo Peñalver inaugura “Engranajes de papel” en el Centro de Arte de Alcobendas, una muestra que recoge sus últimas obras y que reflexiona sobre la idea de ciudad y su extrarradio.Conversamos con el artista para que nos cuente un poco más sobre esta exposición.

 Guillermo, ¿qué se encuentra alguien que visita “Engranajes de papel”?

La exposición es una visión del funcionamiento de una fábrica de velas; cada dibujo, a modo de escena, nos muestra las diferentes secciones: la zona de horneado, de ventilación… pasando por la sala donde examinan la calidad de la cera, o la higiene de los donantes…

También hay un cuadro de grandes dimensiones en el que se puede ver una vista del exterior, un paisaje periférico que nos ubica en el lugar en el que nos encontramos.

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¿Qué tiene de especial esta exposición?

Es curioso pero los dos primeros dibujos de esta serie fueron las primeras obras que expuse en una galería. Yo era aún estudiante en la facultad de Bellas Artes de Aranjuez y gracias a mi profesor de Proyectos, Óscar Alonso Molina, tuve la suerte de conocer a Eugenia Niño, la directora de la mítica galería Sen que me invito a formar parte de una de sus últimas exposiciones, Collage. Allí se leían nombres como el de Guillermo Pérez Villalta, al que admiro y del que siempre digo que de mayor querría ser como él, Lita Mora, Pat Andrea, Dis Berlin, Damián Flores…y muchos otros.

Y cuando tuve que pensar en qué iba a exponer en el Centro de Arte Alcobendas, vi la oportunidad perfecta para terminar el proyecto de “El Imperio de los Sentidos” (un nombre muy cinematográfico). Ha sido una serie que ha tenido una vida un tanto ajetreada, ha ido apareciendo y desapareciendo según las circunstancias de mi vida, y esta era la oportunidad de darle un final digno.

Hablas de la razón asociada a la ciudad y la sinrazón asociada a lo salvaje, algo que nos recuerda mucho a los planteamientos de Rosseau, ¿por qué estos lugares intermedios?

El cuadro de “Llegando a Erlan” es una de esas imágenes que permanecen latentes. A los nueve años nos vinimos de Tarragona a Alcalá de Henares a vivir y la entrada a la ciudad por aquel entonces era muy parecida al cuadro: el prostíbulo con su balconada, la zona industrial con zonas abandonadas y tomadas por la naturaleza… Esas imágenes han ido creciendo conmigo, incluso tiempo después trabaje de mozo en una de esas fábricas, que más tarde fue demolida. Es curioso pero es como si “aquel afuera” ya no fuese suficiente y tuvieran que llevarse todo esto aún más lejos, como si las personas no pudiesen convivir con ello; es como decir “llévatelo a otro lugar, dentro suceden cosas terribles, hay que esconderlo”. Creo que tiene mucho que ver con la especulación del suelo.

Llegando a Erlan, 2010 Acrílico sobre lienzo.

Llegando a Erlan, 2010 Acrílico sobre lienzo.

El uso del collage no puede ser casual, ¿es también, de alguna manera, una técnica entre dos mundos, un lugar limítrofe?

Comencé a utilizar papel para, de alguna manera, relajar mis tensiones con la pintura, soy muy maniático con sus “pieles” y el papel me ofrecía superficies lisas y pulcras sin volverme loco.

Al final el papel se convierte en una obsesión más, como utilizar pegamento libre de ph, tijeras curvas, rectas bien afiladas, cutters resistentes, la plancha de corte…

Utilizo el papel como si fuera pintura, compongo igual, sólo que aquí hay que recortar y pegar. Esto me da cierta libertad ya que durante el proceso de elaboración queda todo suelto y da pie a improvisar. Además hay todo tipo de acabados: metalizados, nacarados, brillo, mate… y el gramaje aporta un carácter perceptivo, pensando en cómo se superponen los diferentes planos generando micro volúmenes.

En “Engranajes de papel” se hacía necesario el uso del collage ya que la idea era representar el mundo mecánico pero de una manera manual; además se contraponía a su propia naturaleza esa idea de orden, funcionalidad y rapidez que las maquinas otorgan. Estos dibujos se contraponen a eso: horas y horas recortando losetas y pegándolas una a una. Me gusta la idea de gastar mucho tiempo y tratar las imágenes con mimo. 

Lo que asoma, 2013. Papel y lápiz de color sobre papel.

Lo que asoma, 2013. Papel y lápiz de color sobre papel.

En ningún caso renuncias al color, siempre presente en tu trabajo, y muy destacado en estas piezas, ¿por qué? ¿Qué aporta el color a “Engranajes de papel”?

El color en mi trabajo es fundamental, aunque en la obra de papel es algo más leve que en la pintura.

Al igual que en otras series me gusta que haya una gama predominante. En este proyecto es el color nacarado y metalizado y para los suelos me he permitido más libertad, rompiendo la monotonía incluso. En general quería dar una sensación de frialdad, de tecnicismo, de fábrica limpia. La verdad que la limpieza es algo que predomina en mi trabajo, me lavo muchas veces las manos, otra de mis obsesiones. ¿Cuál ha sido tu punto de partida para este proyecto, tu influencia principal?

Antes de comenzar la facultad yo trabajaba de mozo de almacén, allí cargaba y descargaba materiales, entre otras cosas… Recuerdo que por entonces no tenía carnet de conducir y al ser a horas extrañas mi padre me acercaba.

Imagínate, yo estaba medio dormido, tenía que salir un poco de la ciudad y llegaba a la zona periférica con esas arquitecturas huecas que albergaban su propio orden en el interior. Era como un “abandono” a mi buena suerte, enfrentarme al mundo de la caja.

Casi todo mi trabajo bebe de mis experiencias vitales, son imágenes que uno va almacenando y quedan ahí latentes esperando a salir.

“Engranajes de papel” se inspira en esas imágenes de fábricas y almacenes en los que trabajé hace años. Me fascinaba ese mundo tan técnico: la maquinaria se movía al unísono, la cintas transportadora recorría toda la fabrica, y yo era un engranaje más que no terminaba de acoplarse.

La verdad que yo me veía más como un intruso, deseando introducirme en una de esas cajas de cartón marrón y hacer una ruta turística en las diferentes secciones de la fábrica.

Como este proyecto ha ido sufriendo parones, se puede decir que ha crecido de manera más irregular que otros, ha ido empapándose de todo un poco. Además mis procesos son muy lentos y mientras voy desarrollando una pieza me da tiempo a ir pensando en otras posibilidades, incluso algunas de ellas nunca ven la luz o se transforman en otras cosas. 

 
 La fiesta, 2014. Papel y lápiz sobre papel.

La fiesta, 2014. Papel y lápiz sobre papel.

El almacén, 2010. Papel (recortado) sobre papel.

El almacén, 2010. Papel (recortado) sobre papel.

La cita de las 10:15h (el beso), 2014. Papel y lápiz de color sobre papel.

La cita de las 10:15h (el beso), 2014. Papel y lápiz de color sobre papel.