31 de mayo de 2013

Hand-held, de David Rokeby, una de las piezas en Realidad elástica

La exposición Realidad elástica, que se inauguraba en LABoral el pasado 15 de Marzo, es sin duda una de las muestras de la temporada; en ella podemos disfrutar de diez piezas producidas en Le Fresnoy-Studio national des arts contemporains.
 
Se ha tratado en este blog con especial interés todo lo que tiene que ver con Realidad elásticadesde la primera entrada y en otras posteriores e incluso una entrevista al comisario, Benjamin Weil, o a una de las artistas residentes, Maya Da-Rin.

Este post, sin embargo, se centra en una obra. En concreto, la de David Rokeby, Hand-held.

Situada a la entrada de la Galería de Exposiciones, esta pieza tiene una aparente inocencia que no permite saber realmente su función hasta que el espectador no se sitúa sobre ella e interactúa. El espacio de la obra se activa con la presencia humana, generando una proyección sobre el cuerpo con imágenes de manos que se multiplican y realizan acciones diversas.

Lo interesante es jugar con nuestras propias manos para ver las otras sobrepuestas, convirtiendo nuestro cuerpo en parte de la pieza. Además, a determinada altura las imágenes cambian, se transforman, y debemos movernos para ser capaces de percibirlas todas.


Esta conjunción de tecnología e intervención humana resulta muy interesante y es el eje central de toda la exposición que, como su nombre indica, intenta reflexionar sobre cómo la evolución técnica y tecnológica condiciona nuestra forma de ver el mundo, cómo interpretarlo y vivirlo, y esto es algo que las artes plásticas trabajan también.

El cuerpo ha sido objeto de la representación artística a lo largo de toda la historia del arte, pero no es hasta comienzos del siglo XX cuando se convierte también en sujeto a través de distintas acciones, muchas derivadas del teatro.

En el momento en que comienzan a desarrollarse los soportes digitales en el arte, sobre todo en las últimas décadas, era predecible que se diese esta conjunción entre tecnología y cuerpo, ya que las investigaciones científicas en ambos campos han ido de la mano desde hace años. ¿No es al final la tecnología un medio para mejorar nuestro lugar en el mundo? ¿No busca facilitar nuestra existencia en el espacio que ocupamos?

La obra de Rokeby encierra un poco de todo esto; se trata de convertirse en sujeto y objeto: como agente activo que se sitúa en un espacio determinado e interactúa con la pieza, y como objeto en la obra, siendo las manos el tema proyectado, que además se mueven y transforman dependiendo de la altura.

Dice Benjamin Weil, Realidad elástica, que este concepto “es un estado de realidad combinando todas esas capas y que describe la complejidad y la inestabilidad de lo real”.
La realidad, por tanto, se ha vuelto inconstante, flexible… Y el arte se ha transformado con ella. La información se ha convertido en pieza artística. Lo conceptual, tal y como recordamos con esas sillas de Kosuth, ha ganado la batalla, y lo intangible parece ser el nuevo protagonista de la realidad. Desde smartphones a internet, el flujo constante de información nos llega sin cesar y en ocasiones incluso nos abruma. Es necesario, por tanto, parar y tratar de encontrar un sentido justo a esta realidad nueva.

Y de esto, al final, es de lo que ha ido siempre el arte: pretender ser el medio que explique qué hacemos en el mundo y cómo lo interpretamos según el momento histórico.

Podríamos afirmar que vivimos un momento histórico elástico y que esta exposición muestra, a través de piezas diversas, la complejidad de este instante.

El subtítulo de Más allá de la exposición: nuevas interfaces para el arte contemporáneo en Europa refleja de nuevo esta idea. No sólo la desmaterialización progresiva de la obra de arte sino la propia desaparición de la idea de exposición de modo más clásico. La exposición ya no es un espacio físico determinado, sino una idea, y como tal puede situarse en cualquier lugar (como novedoso proyecto podemos citar La exposición expandida, que convertía los blogs en espacios para exponer).

En otras entradas en este blog se han analizado otras obras, como la de Maya Da-Rin, que de nuevo nos remite a esta realidad actual, la de la vigilancia constante a través de dispositivos móviles.

Realidad elástica es una exposición completa, un laberinto en el que entrar para encontrar distintas interpretaciones del momento actual a través de piezas muy logradas.

En mi caso, he seleccionado con especial intención la de Rokeby por todo lo que encierra de metafórico e imaginario. La simple proyección de unas manos en actitudes diversas refleja toda una serie de conceptos tan interesantes como intervención, realidad, corporalidad o acción, entre otros. Sin duda es una pieza para disfrutar en directo, jugando con nuestras manos y las de los anónimos protagonistas de la proyección.

Lee esta entrada en #LABlog, el blog de bloggers de LABoral.