15 de abril de 2014

Los Modlin: la construcción de un imaginario posible.

¿Cómo construimos ficciones en nuestra realidad diaria? ¿Ficcionamos o ensoñamos?32_los-modlin(1)

Hace pocos días terminaba de leer una de las novelas que más me han cautivado en los últimos meses, Los Modlin, de Paco Gómez, que ya va camino de su segunda edición. Una historia inverosímil que parte de unas fotografías encontradas en el suelo en la calle Pez en 2003, cuando estaban a punto de ser destruidas para siempre, y que sirven para reconstruir la historia de la singular familia Modlin.

Los protagonistas, una trinidad de personajes (madre, padre e hijo) son originarios de Estados Unidos y se asientan en Madrid desde finales de los 60. Extravagantes, artistas, actores, modelos, y una larga lista de adjetivos describe a tan particular familia, rescatada del olvido por Paco Gómez (miembro del colectivo No Photo y revelación PhotoEspaña en 2002). Una novela que, partiendo de las fotos, construye una vida, a ratos real y a ratos ficticia, de cómo pudieron ser Margaret, Elmer y Nelson en vida.

modlin2
El libro de Paco Gómez estructura magistralmente la historia de los Modlin.

Margaret Modlin, cabecilla de los tres, autodenominada “la mejor pintora del Apocalipsis de todos los tiempos”, su marido Elmer, totalmente fascinado por ella, actor ocasional en Hollywood y secundario también en alguna producción española, y Nelson, el hijo modelo (en todos los sentidos, como hijo predilecto de la madre y como modelo para sus pinturas), y que acabará desvinculándose del todo con sus excéntricos padres son los tres protagonistas.Paco Gómez, más como un detective visual que como un fotógrafo al uso, contacta una a una con todas las personas que conocieron a los Modlin; se entrevista con ellas e incluso reproduce algunas de las escenas que vemos en las fotografías. Estamos ante la creación consciente de un sueño: nos movemos con un pie entre lo imaginado y lo real (aquello que cuentan quienes los conocieron).

6a00d8341bfb1653ef019affa3c10b970b-550wi
La historia de los Modlin implica, desde mi punto de vista, muchas otras cuestiones, casi existenciales. ¿Qué somos? ¿Qué huella quedará de nosotros cuando hayamos muerto? Y si no queda ninguna, ¿ha sido nuestra existencia una gota de agua en el océano?
modlin_2
Los Modlin, sumamente unidos los tres, se marchan de Estados Unidos y apenas mantienen contacto con más familia. Tras sus muertes, tan cercanas y seguidas entre sí, todo lo que eran ha desaparecido. Ninguno de los tres ha sobrevivido, y los parientes lejanos que aparecen para hacerse cargo de sus cosas, apenas han tenido contacto en los últimos años. Así que, ¿qué ha sido de ellos? ¿Y de sus historias, recuerdos y deseos?

Paco Gómez ha creado un testamento visual que se ha encargado de documentar y organizar en algo tan delicioso como una novela. El lector se siente parte de la historia, parte de la investigación. En mi caso se me hace imposible no pasar por la calle Pez y pensar “aquí han vivido los Modlin”. La curiosidad se adueña del que lee y lo mete de lleno en la vida de estos tres personajes. 

El autor ha revivido a Margaret, Elmer y Nelson. Ha impedido que su historia fuera arrojada a la basura y destruida para siempre. Les ha dado nombres, les ha puesto caras, les ha incluso hecho hablar. Aquellos que nunca conocimos en vida a los Modlin los sentimos como una familia conocida, cercana, como los vecinos de puerta, colándonos en su casa y en su intimidad.

verkami_946c2767f7aca1abd55b6c973a056673

La obsesión por el archivo, que desde hace años parece haberse implantado en el proceso artístico, no es más que una nostalgia de cómo imaginamos el pasado. ¿Cómo era esa fábrica cuando aún estaba en marcha? ¿Qué historias han visto sus muros? ¿De qué han sido testigos? Incluso nuestro álbum familiar es susceptible de esta recreación. ¿De qué hablarían nuestros padres mientras sonríen a la cámara en esa foto en blanco y negro?

He de reconocer que esta evocación romántica de lo pasado que no hemos vivido directamente me fascina; como el interesante post de Iria Pena en “Sales de plata”, convirtiendo la ausencia de vacaciones en una excusa perfecta para coleccionar postales. El fetiche del objeto sigue ahí, nos atrae, nos impide deshacernos de los libros aunque leamos cada vez más en digital. Nos invita a escribir tarjetas de cumpleaños o rebuscar en fotos antiguas aún con huellas de las manos anteriores que las poseyeron.

La fascinación por reconstruir la Historia ha sido el sueño de la humanidad desde el período romántico. El hechizo de un pasado misterioso llenaba melancólicamente las mentes de exploradores, viajeros e historiadores.

Y ahora, en el siglo XXI, estamos ante un proceso de recuperar estas fórmulas.

Los Modlin son un ejemplo, aunque no el único. El archivo se ha convertido en un método esencial de muchos artistas. Recrearnos en lo que pudo haber sido nos sigue resultando atractivo.

Vemos esto, por ejemplo, en la serie de fanzines de la artista Ángela Losa que llevan por título “Liebe Helga”. Varias postales compradas en un mercadillo alemán dedicadas a Helga son el punto de partida para crear una pequeña publicación que nos ayuda a conocer mejor a la desconocida mujer. ¿Quién es Helga? ¿Quién le enviaba estas postales, casi siempre con la misma cabecera (Liebe Helga)?

Leyendo estas dedicatorias, todas pensadas para que ella las recibiera, nos parece estar inmiscuyéndonos en la intimidad de una desconocida, como leyendo su diario privado.

 
liebe
liebe2
En esta línea por investigar sobre la postal y el imaginario ficticio de un sitio que en estas se suele representar, Ángela Losa tiene otros dos proyectos no menos interesantes: “grusse aus Spanien”, postales de turistas alemanes de vacaciones en España, y “Berg”, tarjetas de los Alpes.
BERG 2
46_GRUSSE AUS SPANIEN
¿Hay siempre algo de misterioso en este intento por revivir un pasado ajeno? ¿El sentimiento romántico y melancólico por aquello que fue y ya no es sigue siendo un activo artístico en nuestro tiempo? ¿Nos dejamos todos llevar, de alguna manera, por la ensoñación de la nostalgia?