5 de agosto de 2013

“Renoir”, una película sobre los últimos años del pintor impresionista

El próximo viernes 9 se estrena en cines la película “Renoir”, un film dirigido por Gilles Bourdos que retrata los últimos años de la vida del pintor.
En pleno verano, y con mucha gente disfrutando de las vacaciones, saborear un esta historia en torno a la vida de un artista tan conocido es siempre un gusto.

“Renoir” no muestra sólo la vida del pintor, sino que retrata todo un contexto histórico muy concreto (la Primera Guerra Mundial), y cómo afectaba a la vida de una familia como esta, con tanta carga artística.
No es de extrañar tampoco la importancia que en la historia tiene la figura de Jean, el segundo hijo de Pierre, y que será el futuro director de cine y conocido representante del realismo fílmico, que en la película aparece recién llegado de la guerra, de baja tras haber sido herido.

La trama se desarrolla casi en su totalidad en la casa del pintor en la Costa Azul, en los dos últimos años de su vida; no sólo podemos ver a un Renoir que sufre grandes dolores a causa de la artritis sino que nos asomamos a la vida diaria de un anciano cuya pasión por la pintura no le permite dejar de crear pese al sufrimiento tanto físico como emocional que sufre tras la muerte de su esposa.

Una de las figuras centrales en la trama es la nueva modelo del artista, Andreé Heuschling, que pasará posteriormente a ser la esposa de Jean y actriz en varias películas suyas bajo el pseudónimo de Catherine Hessline. Es este un personaje fundamental para entender no sólo la relación entre el padre y el hijo, sino también para situarnos en la posición del artista y su forma de mirar a una modelo que posa para sus pinturas. 

Precisamente esta particularidad de la película (el hecho de mostrar el proceso creativo) supone que la sensación que se tiene al acabar de verla es de haber contemplado una pintura de Renoir, siendo los tonos pastel la estética constante en el film, y convirtiéndose el color en un elemento imprescindible para configurar el entorno: rojos vivos, cálidos tonos miel o verdes suaves.

“Renoir” nos muestra el final de toda una vida dedicada a la pintura y los cambios que se están produciendo en el ámbito artístico; resulta graciosa la conversación entre los hermanos cuando pasean por la playa y el mayor sugiere a Jean que dedicarse al cine sería algo absurdo, nada francés y sin ninguna relación con el arte.

La película nos permite conocer más de cerca la vida del pintor impresionista en su senectud y nos enlaza con la incipiente vida artística de otro personaje importante, la de su hijo. 

Dos figuras claves en la historia del arte que marcan un inicio y un final, enlazados en esta película a través de la figura de Andreé, musa y modelo de ambos artistas.

Una película para disfrutar tanto si nos gusta la pintura del impresionista como si apenas sabemos nada de él, ya que la historia nos sumerge en su vida y su cotidianeidad sin caer en ningún discurso de difícil comprensión; más bien al contrario, nos permite conocer la faceta más humana de Renoir como artista, padre y anciano.