21 de diciembre de 2017

Vogue: cuando la raza y el género se ponen a bailar

“I am a man”, la pancarta que alzase un barrendero de Memphis en los años 60 para exigir que a las personas afroamericanas se les pagase el mismo salario es una de las primeras imágenes que abren la exposición “Elements of Vogue. Un caso de estudio de performance radical” comisariada por Sabel Gavaldón y Manuel Segade en el CA2M de Móstoles. Cuatro palabras que abren una exposición contundente, dura en algunas de las obras pero profundamente necesaria y política. Justo al lado de este pequeño manifiesto se encuentra un joven bailando Vogue en medio de una manifestación de #BlackLivesMatter, apenas hace un par de años. Cuarenta años entre una acción y la otra, y la misma exigencia constante: el reconocimiento de las comunidades negras como plenas de derechos en un Estado que ha llevado a la Casa Blanca a un presidente abiertamente racista y misógino. Las cifras recientes señalan que hay más de 1.100 personas afroamericanas asesinadas cada año en EEUU a manos de policías, las condenas a personas negras son 20 veces mayores y aunque los afroamericanos son el 12% de la población, representan un 40% de las personas encarceladas (más info aquí).

Justamente de todos estos datos parte esta exposición que, como dice Manuel Segade, uno de los comisarios y director del CA2M, quiere relacionar directamente el arte contemporáneo con la lucha por los derechos civiles. Como él señala, la creación artística se desarrolla a la par que el feminismo o la lucha anti-racismo, y uno y otro no pueden desligarse. Así, en la exposición encontramos las polaroids que Andy Warhol le hacía a Marsha P. Johnson y se reconoce la labor de una activista pionera en Stonewall y por los derechos LGTB.

Otra magnífica obra es la serie “Stereo Styles” de Lorna Simpson, donde muestra diez mujeres afroamericanas de espaldas con peinados imposibles, intentando imitar los estilos difundidos por los champúes para blancas, como sedoso, sensible, dulce…

Una pared con la imagen de Joan Jett Blakk pide convertirla en presidenta “por cualquier vía que sea necesaria” junto con el mítico poema de Zoe Leonard de 1992 y revivido apenas el año pasado cuando es elegido Donald Trump: “Quiero una bollera por presidenta. Quiero una persona con SIDA como presidente y un maricón como vicepresidente”.

Y el Vogue como nexo de unión entre activismo, performance, queer y presencia pública. El cuerpo que se hace presente como única vía para sobrevivir. Un Vogue del que Madonna se apropia en su mítica canción pero donde excluye a los verdaderos artífices de la misma, drag queens afroamericanas de la escena LGTB de Harlem en los 80. Y es que el Vogue era la vía a través de la cual ciertos grupos minorizados, especialmente los de género y raza, se posicionaban ante un contexto opresor blanco y masculino.

Para no perderse tampoco el vídeo “Love Is the Message, the Message Is Death” de Arthur Jafa que combina imágenes de la opresión racista con empoderamiento negro, o el último de los vídeos, donde distintos bailarines de Vogue repiten gestos de “ensombrecer” al contrario, propios del baile.

Y terminando con el principio, con aquella primera frase de “I am a man”, esta exposición reivindica también la lucha de las feministas afroamericanas (con Angela Davis o bell hooks en varias imágenes), y me trae a la mente aquel discurso de otra pionera, Sojourner Truth, que logró liberarse del esclavismo y que clamaba preguntando si no era ella una mujer. Fue el primer discurso que se centraba en los dos problemas que afrontaban las mujeres negras: ser mujeres y la problemática derivada de la raza. Truth cuestionó que la identidad de género fuera homogénea y defendió que resulta fundamental para reconocer las experiencias de las mujeres negras.

“Elements of Vogue” requiere de tiempo para ver la exposición con calma, entendiendo la importancia de cada obra situada sobre las paredes negras (tampoco es casual y cuestiona la obsesión occidental que defiende el cubo blanco y las connotaciones que esto tiene).

“Elements of Vogue” requiere de tiempo para ver la exposición con calma, entendiendo la importancia de cada obra situada sobre las paredes negras (tampoco es casual y cuestiona la obsesión occidental que defiende el cubo blanco y las connotaciones que esto tiene). Son obras que hablan desde el activismo, la calle, el baile y la performance como lugar donde situar los cuerpos para exigir que se reconozca una presencia, pero también es una exposición alejada de un academicismo que impida su comprensión. Es innegable el corpus investigativo que hay detrás de todo el proyecto que comisarían Segade y Gavaldón pero la disposición en las salas está pensada para llegar a todo el mundo. Para empezar a ver la exposición sin saber nada de Vogue y salir con mil ideas y referencias nuevas.

Junto a la exposición se despliega un programa de artes en vivo que incluye performances de voguing, talleres, historia oral y actividades educativas. Se editarán también dos publicaciones con motivo de este proyecto: por un lado un reader editado conjuntamente con la Biblioteca Afroamericana de Madrid de Ediciones de Oriente y el Mediterráneo, con una selección de textos sobre el cuerpo político negro en Estados Unidos a lo largo del siglo XX realizada por Mireia Sentís; por otro, una edición a modo de constelación que agrupe las obras de la exposición con otras citas culturales que permitirán reconstruir el relato en el que se insertan.

Elements of Vogue. Un caso de estudio de performance radical. Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M), Av. de la Constitucion, 23, 28931 Móstoles, Madrid. Del 17 de noviembre de 2017 al 6 de mayo de 2018.